Friday, March 24, 2006
El abuelo que habla al revés, como en las películas de miedo.

Anoche llegué a la parada de autobús tarde, así que me quedaban tres cuartos de hora de espera por delante. Había seis bancos, cuatro de ellos protegidos del viento por sendas vallas publicitarias-ahora que lo pienso, no hacía viento- . De los dos bancos que quedaban desprotegidos, en uno había un abuelete sentado en silencio y yo decidí sentarme en el que quedaba vacío, llamadme antisocial. Dejé el maletín y el bolso a mi derecha, sobre el banco, y puse la bolsa de plástico en la que llevaba un tetrabrick de leche de arroz (siempre me ha parecido curioso lo de las bolsas de plástico en las herboristerías) entre mis piernas, saqué un paquete de pipas medio vacío que llevaba en el bolso y me dispuse a devorarlas, para pasar el rato, usando la bolsa de improvisada papelera.

En ello estaba cuando escuché una voz extraña a mi izquierda,me giré a mirar y el abuelo seguía, aparentemente, en su posición original: sentado en silencio. Volví a las pipas, más preocupada por mi salud mental que de costumbre, cuando volví a escuchar la voz y, esta vez sí, oí claramente al abuelete hablar al revés, como en las películas de miedo. Miré de nuevo a mi izquierda y le pillé terminando su frase al revés. Menos mal, no estoy loca. Doblé mi cuerpo hacia atrás y miré al otro lado, a los bancos protegidos tras las vallas, buscando refugio psicológico en los demás pasajeros; y para comprobar que seguían allí y no habían sido sustituidos por algún bicho viscoso con tentáculos y decenas de ojos. El viejo volvió a hablar, esta vez en castellano, y dijo algo así como "¿Qué hacen esas gallinas ahí? ¿Es que no tienen padres?" y luego volvió a hablar al revés, seguramente diciendo lo mismo, pero en clave. Yo combinaba descaradas miradas a la izquierda con carcajadas reprimidas a la derecha. Luego se levantó de un brinco -qué susto, por cierto-, miró al cielo y preguntó: "¿Dónde irá ese avión? ¿A Albacete?". Miré también al cielo, hacia donde él miraba, pero sólo vi estrellas, ningún avión a Albacete. Ni siquiera sé si Albacete tiene aeropuerto, qué inculta. El viejo volvió a sentarse y a hablar al revés, intercalando palabras comprensibles como "aceite", "puta" y "murciélago". Lo curioso de todo esto es que yo era la única que parecía reparar en el abuelo que hablaba al revés, como en las películas de miedo.

Vi que llegaba el autobús y empecé a recoger trastos y colgármelos al hombro: el maletín, el bolso. El abuelo se levantó y, al pasar por delante de mí, me miró con los ojos vidriosos y soltó una carcajada, sólo una: "¡Ja!" y se fue, pero no a coger el autobús, cruzó la calle y desapareció en el parque, andando ridículamente rápido. Yo subí al autobús y le vi desaparecer.

Seguramente,el abuelo que hablaba al revés fuera simplemente un aficionado al anís y puede que ni siquiera hablara al revés. Pero creo que voy a adoptar al abuelo como personaje y a ver de qué color le pinto la vida.


Posted at 3/24/2006 12:28:52 pm by perra_mala

Rafa
April 5, 2006   03:51 PM PDT
 
¿Y si era Luzbel?
 

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