Monday, April 24, 2006
Nuevas obsesiones

Él y Ella estaban muy disgustados en el Paraíso porque en vez de estar solos, como debían estar, estaba también otro señor, con bigotes, que se había hecho allí un hotelito muy mono, precisamente enfrente del árbol del Bien y del Mal.

Aquel señor, alto, fuerte, con espeso bigote y con tipo de ingeniero de Caminos, se llamaba don Jerónimo, y como no tenía nada que hacer y el pobre se aburría allí en el Paraíso, estaba deseando hacerse amigo de Él y Ella para hablar de cualquier cosilla por las tardes.

Todos los días, muy temprano, se asomaba a la tapia de su jardín y les saludaba muy amable, mientras regaba los fresones y unos arbolitos frutales que había plantado y que estaban ya muy majos.

Ella y Él contestaban fríamente, pues sabían de muy buena tinta que el Paraíso sólo se había hecho para ellos y que aquel señor de los bigotes no tenía derecho a estar allí y mucho menos de estar con pijama.

Don Jerónimo, por lo visto, no sabía nada de lo mucho que tenía que suceder en el Paraíso, e ingenuamente, quería hacer amistad con sus vecinos, pues la verdad es que en estos sitios de campo, si no hay un poco de unión, no se pasa bien.

Una tarde, después de dar un paseo él solo por todo aquel campo, se acercó al árbol en donde estaban Él y Ella bostezando de tedio, pero siempre en su papel importante de Él y Ella.

—¿Se aburren ustedes, vecinos? —les preguntó cariñosamente.

—Pchs... Regular.

—¿Aquí no vive nadie más que ustedes?

—No. Nada más. Nosotros somos la primera pareja humana.

—¡Ah! Enhorabuena. No sabía nada —dijo don Jerónimo. Y lo dijo como si les felicitase por haber encontrado un buen empleo. Después añadió, sin conceder a todo aquello demasiada importancia:

—Pues si ustedes quieren, después de cenar, nos podemos reunir y charlar un rato. Aquí hay tan pocas diversiones y está todo tan triste...

—Bueno —accedió Él—. Con mucho gusto.

Y no tuvieron más remedio que reunirse después de cenar, al pie del árbol, sentados en unas butacas de mimbre.

Aquella reunión de tres personas estropeaba ya todo el ambiente del Paraíso. Aquello ya no parecía Paraíso ni parecía nada. Era como una reunión en Recoletos, en Rosales o en la Castellana. El dibujante que intentase pintar esta estampa del Paraíso, con tres personas, nunca podría dar en ella la sensación de que aquello era el Paraíso, aunque los pintase desnuditos y con la serpiente y todo enroscada al árbol.

Ya así, con aquel señor de los bigotes, todo estaba inverosímilmente estropeado.

* * *

Él y Ella no comprendían, no se explicaban aquello tan raro y tan fuera de razón y lógica. No sabían qué hacer. Ya aquello les había desorganizado todos sus proyectos y todas sus intenciones.

Aquel nuevo y absurdo personaje en el Paraíso les había destrozado todos sus planes; todos esos planes que tanto iban a dar que hablar a la Humanidad entera.

La serpiente también estaba muy violenta y sin saber cómo ni cuándo intervenir en aquella representación, en la que ella desempeñaba tan principal papel.

Por las mañanas, por las tardes y por las noches don Jerónimo pasaba un rato con ellos, y allí sentado, en tertulia, hablaban muy pocas cosas y sin interés, pues realmente, en aquella época, no se podía hablar apenas de nada, ya que de nada había.

—Pues, sí... —decían.

—Eso.

—¡Ah!

—Oveja.

—Cabra.

—Es cierto.

De todas formas no lo pasaban mal. Él y Ella, poco a poco, distraídos con aquel señor que había metido la pata sin saberlo, fueron olvidando que uno era Él y la otra Ella. Y hasta le fueron tomando afecto a don Jerónimo, que, a pesar de todo, era un hombre simpático y rumboso. Y los tres juntos hacían excursiones por los ríos y los valles y reían alborozados de vivir allí sin penas, ni disgustos, ni contrariedades, ni malas pasiones.

* * *

Una vez don Jerónimo les preguntó:

—Ustedes ¿están casados?

Y ellos no supieron qué contestar, ya que no sabían nada de eso.

—¿Pero no son ustedes matrimonio?

—No. No lo somos —confesaron al fin.

—Entonces, ¿son ustedes hermanos?

—Sí, eso —dijeron ellos por decir algo.

Don Jerónimo, desde entonces, menudeó más las visitas. Se hizo más alegre. Presumía más. Se cambiaba de pijama a cada momento. Empezó a contar chistes y Ella se reía con los chistes. Empezó a llevarle vacas a Ella. Y Ella se ponía muy contenta con las vacas.

Ella tenía veinte años y además era Primavera. Todo lo que ocurría era natural.

—La quiero a usted —le dijo don Jerónimo a Ella un atardecer, mientras le acariciaba una mano.

—Y yo a usted, Jerónimo —contestó Ella, que, como en las comedias, su antipatía primera se había trocado en amor.

A la semana siguiente, Ella y aquel señor de los bigotes se habían casado.

Al poco tiempo tuvieron dos o tres chiquitines que enseguida se pusieron muy gordos, pues el Paraíso, que era tan sano, les sentaba admirablemente.

Él, aunque ya apreciaba mucho a don Jerónimo, se disgustó bastante, pues comprendía que aquello no debía haber sido así; que aquello estaba mal. Y que con aquellos niños jugando por el jardín aquello ya no parecía Paraíso, ni mucho menos, con lo bonito que es el Paraíso cuando es como debe ser.

La serpiente, y todos los demás bichos, se enfadaron mucho igualmente, pues decían que aquello era absurdo y que por culpa de aquel señor con pijama no había salido todo como lo tenían pensado, con lo interesante y lo fino y lo sutil que hubiese resultado.

Pero se conformaron, ya que no había más remedio que conformarse, pues cuando las cosas vienen así son inevitables y no se pueden remediar.

El caso es que fue una lástima.


Posted at 4/24/2006 11:43:25 pm by perra_mala
Dime  




Wednesday, March 29, 2006
La primavera trompetera ya llegó (otra vez)

La primavera es una grácil hada disfrazada de diablillo. O un diablillo disfrazado de grácil hada. Va dando saltitos, aleteando levemente y enseñándonos, cual azafata de feria del automóvil, decenas de regalos que expone en el gran panel del precio justo que es la naturaleza. A veces se pone a girar como loca y aparece ante tus ojos, sonriente,  con un ramo de flores y hierbas frescas y vuela bajo la nariz para que su aroma te embriague. Y se te queda esa cara de gilipollas… Todo parece maravilloso: los árboles, los pájaros –incluso las putas palomas-, las risas de los niños en los parques, esa brisilla a orillas del mar en manga corta…
Pero, de repente, el hada suelta el ramo, se cambia el traje y se pone uno de buzo que no logra esconder sus cuernos, su cola terminada en punta de flecha y el tridente que sobresale de su maravilloso e impermeable bolso de Prada. Se coloca las gafas de bucear y, aprovechando esa cara de gilipollas, se nos mete en la boca y viaja y viaja, sin GPS ni nada, hasta llegar al corazón. Allí busca el cajón de los sentimientos y lo revuelve todo hasta encontrar la llave del cofre del estado de ánimo, lo abre sonriendo maléficamente y lo pone del revés. Y estornudas. Menuda mierda de flores. De los árboles caen cosas, algunas pegajosas; los pájaros no dejan de trinar y no te permiten concentrarte en la lectura. Las palomas son odiosas, digan lo que digan los ecologistas y los enamorados. Y los niños son insoportables, un rato se aguantan, pero más, agotan. Sobre todo cuando son de otro (¡Niño, a tocar las narices a tu madre!). Y se te mete arena en el ojo. Recoges la toalla, la mochila y el libro a zarpazos y sales de la playa maldiciendo; te aparece en el hombro un señor pequeñito, con traje y bombín, que va soltando piiiiiiiiiiiiiiiiis cada dos palabras tuyas, que no se puede ser tan malhablado. Desaparece el señor censor y reaparece el hada, sonriente y rodeada de estrellitas centelleantes, te señala un trozo de césped, verde y brillante, bajo una palmera. Y no puedes evitar tumbarte, abrir los brazos, cerrar los ojos y respirar el aroma de la hierba recién cortada. Todo vuelve a ser maravilloso. Hasta que la primavera vuelva a cambiar de traje.

Así estoy, con unos altibajos anímicos que me llevan arriba y abajo, que me hacen sentir estúpidamente feliz a ratos y terriblemente triste otros. Como todos, supongo. Que os sea leve.


Posted at 3/29/2006 9:08:08 am by perra_mala
(1) Cosas  




Friday, March 24, 2006
El abuelo que habla al revés, como en las películas de miedo.

Anoche llegué a la parada de autobús tarde, así que me quedaban tres cuartos de hora de espera por delante. Había seis bancos, cuatro de ellos protegidos del viento por sendas vallas publicitarias-ahora que lo pienso, no hacía viento- . De los dos bancos que quedaban desprotegidos, en uno había un abuelete sentado en silencio y yo decidí sentarme en el que quedaba vacío, llamadme antisocial. Dejé el maletín y el bolso a mi derecha, sobre el banco, y puse la bolsa de plástico en la que llevaba un tetrabrick de leche de arroz (siempre me ha parecido curioso lo de las bolsas de plástico en las herboristerías) entre mis piernas, saqué un paquete de pipas medio vacío que llevaba en el bolso y me dispuse a devorarlas, para pasar el rato, usando la bolsa de improvisada papelera.

En ello estaba cuando escuché una voz extraña a mi izquierda,me giré a mirar y el abuelo seguía, aparentemente, en su posición original: sentado en silencio. Volví a las pipas, más preocupada por mi salud mental que de costumbre, cuando volví a escuchar la voz y, esta vez sí, oí claramente al abuelete hablar al revés, como en las películas de miedo. Miré de nuevo a mi izquierda y le pillé terminando su frase al revés. Menos mal, no estoy loca. Doblé mi cuerpo hacia atrás y miré al otro lado, a los bancos protegidos tras las vallas, buscando refugio psicológico en los demás pasajeros; y para comprobar que seguían allí y no habían sido sustituidos por algún bicho viscoso con tentáculos y decenas de ojos. El viejo volvió a hablar, esta vez en castellano, y dijo algo así como "¿Qué hacen esas gallinas ahí? ¿Es que no tienen padres?" y luego volvió a hablar al revés, seguramente diciendo lo mismo, pero en clave. Yo combinaba descaradas miradas a la izquierda con carcajadas reprimidas a la derecha. Luego se levantó de un brinco -qué susto, por cierto-, miró al cielo y preguntó: "¿Dónde irá ese avión? ¿A Albacete?". Miré también al cielo, hacia donde él miraba, pero sólo vi estrellas, ningún avión a Albacete. Ni siquiera sé si Albacete tiene aeropuerto, qué inculta. El viejo volvió a sentarse y a hablar al revés, intercalando palabras comprensibles como "aceite", "puta" y "murciélago". Lo curioso de todo esto es que yo era la única que parecía reparar en el abuelo que hablaba al revés, como en las películas de miedo.

Vi que llegaba el autobús y empecé a recoger trastos y colgármelos al hombro: el maletín, el bolso. El abuelo se levantó y, al pasar por delante de mí, me miró con los ojos vidriosos y soltó una carcajada, sólo una: "¡Ja!" y se fue, pero no a coger el autobús, cruzó la calle y desapareció en el parque, andando ridículamente rápido. Yo subí al autobús y le vi desaparecer.

Seguramente,el abuelo que hablaba al revés fuera simplemente un aficionado al anís y puede que ni siquiera hablara al revés. Pero creo que voy a adoptar al abuelo como personaje y a ver de qué color le pinto la vida.


Posted at 3/24/2006 12:28:52 pm by perra_mala
(1) Cosas  




Wednesday, March 22, 2006
Alto al fuego

ETA auncia un "alto al fuego".

Hoy es un gran día, aunque muchos se empeñen en afirmar lo contrario. Me parece mentira que exista alguien que le ponga trabas a la paz; porque estamos hablando de eso: de paz. ¿Concesiones? Muchos de esos que ladran deberían echar un ojo a los libros de historia y aprender de errores pasados. ¿De qué sirvieron los "por mis huevos" de Mr. Ánsar? Tranquilos, no voy a ponerme a enumerar cagadas.

Como decía, estamos hablando de PAZ, de vivir sin miedo, de libertad, de pluralidad pacífica. Personalmente, no me fijaría en el precio que marca la etiqueta.

Hoy es un gran día, felicidades a todos.


Posted at 3/22/2006 12:37:41 pm by perra_mala
(3) Cosas  




Monday, March 20, 2006
Resaca fallera

Las fallas. ¿Os he dicho que aborrezco las fallas? Pues dicho queda. Han venido mis amigos madrakas y me ha tocado hacer de anfitriona.... el año que viene me rompo una pierna si hace falta.

Está claro que me he hecho mayor, pero no es ninguna queja, al contrario. Ahora disfruto con una buena cena -muy buena-, una copilla en un sitio tranquilo y a casita a dormir pronto. Hoy disfruto más el día que la noche y puedo salir y ser una persona normal al día siguiente. El sábado la lié y de las buenas: recuerdo que era la una cuando dije "La última y pa casa"... pues bien, acabé en casa de dos tíos que no conocía de nada y con el sol fuera... AGGGGGGGGG!! Agobiazo del quince.

Ayer me quería morir y hoy también. Me voy a currar.

POTO

PD: Cuando se me pase el asco existencial y mis tres neuronas se recuperen, os pongo fotos falleras.


Posted at 3/20/2006 2:20:45 pm by perra_mala
(3) Cosas  




Tuesday, March 07, 2006
La merienda

Entran tres jóvenes a la cafetería y se sientan en una de las mesas libres; mientras, en la mesa de al lado, un hombre mayor de aspecto desaliñado murmura frases sin sentido. Los chicos han pedido tres batidos: dos de chocolate y uno de vainilla; una tarta de manzana y dos napolitanas de chocolate. Cuando el chico del reloj de oro - falso, falsísimo- se lleva la tarta a la bocaparece no reparar en el brillo artificial y viscoso que la recubre. El chico de los vistosos aros dorados enciende un cigarrillo y le da una profunda calada. El tercer chico, el de las gafas, devora en silencio su merienda sin apartar la mirada de las dos adolescentes de la mesa del fondo. Las niñas se dan cuenta y ríen, burlonas. El chico advierte sus risas y se levanta de golpe, empujando sonoramente la silla hacia atrás y derramando el batido que quedaba en su vaso sobre el plato lleno de migas y manchas de chocolate. El de los estridentes aros dorados y perilla mira al del reloj de oro falso y luego a su enfurecido amigo miope.

 - Carlos, ¿qué haces?- pregunta sin dejar de mirar a uno y a otro.

 - ¡Me cago en la puta!

Carlos, cegado por un odio repentino y visceral, fruto de todos sus odios acallados, camina decidido hasta la mesa del fondo. Las niñas le miran, aterrorizadas. La rubia retira inconscientemente la taza de café con leche y se acurruca en la silla, buscando un cobijo meramente psicológico. La otra niña,la del pelo tintado de rojo, hace ademán de levantarse para salir corriendo, pero Carlos ya está a su altura y se queda de pie, inmóvil. Carlos rebusca en el bolsillo interior de su abrigo marrón, con los ojos inyectados de ira; saca una pistola y, sin mediar palabra, dispara a la cabeza de la niña rubia, justo entre las cejas, apretando el cañón contra la piel para dejar una bonita quemadura enmarcando el disparo. La cabeza de la niña, tras unos instantes de sutil balanceo, cae hacia atrás sobre las salpicaduras de sangre en la pared. Antes de que la niña del pelo rojo pueda gritar, Carlos tiene la pistola apoyada en su frente.

 - Pide perdón.

 - No me...

 - ¡He dicho que pidas perdón!

 -... perdón...

 - ¿Cómo? No te oigo.

 - Perdón.

 - Muy bien, estás perdonada.- Dicho esto, acarició el gatillo y lo presionó suavemente para que la niña pudiera escuchar el "click" que precede al disparo.

La niña- Marina, se llamaba- abrió los ojos de forma casi cómica, miró horrorizada las extrañas figuras que su propia sangre dibujaba sobre los restos de su merienda y se desplomó hacia delante, muerta.


Posted at 3/7/2006 10:46:01 am by perra_mala
(3) Cosas  




Monday, March 06, 2006
Palazo

Dicen que las cosas no suelen ser lo que parecen y va a ser verdad. Creí que había encontrado al hombre de mi vida, pero él no opina lo mismo. Que se joda. Hay gente que no reconocería la felicidad aunque se pusiera a dar saltos con un sombrero mexicano delante de ellos.

Sí, todavía me siento un poco estúpida, pero me da en la nariz que el luto no va a ser muy largo.


Posted at 3/6/2006 8:43:25 am by perra_mala
(3) Cosas  




Saturday, March 04, 2006
Más de mí y el porqué de las cosas.

Continúo inmersa en una vorágine de autoanálisis retroactivo y sigo descubriendo cosas, sonriéndome ante unas y horrorizándome ante otras. A veces odio esta nueva capacidad de ver mi vida como si fuera la de otra persona. Si todos fuéramos capaces de analizar nuestros conflictos de forma objetiva, como si fueran los de otro, todo sería diferente. No os voy a aburrir hablando de mis descubrimientos; además, me temo que todavía soy incapaz de escribir sobre ellos de forma clara.

El caos emocional del que os hablo me llevó hace unos días a plantearme preguntas como esta: "¿De verdad me gusta lo que creo que me gusta?" Es decir: ¿soy lo que creo que soy por convicciones propias o me he limitado a seguir la estela que me ha marcado la vida?. Qué comidas de olla, ¿verdad? Pues en ello estaba cuando alguien me prestó una maravilla de libro, "El porqué de las cosas" de Quim Monzó, un compendio de relatos que hablan de varios aspectos de la vida. Uno de esos relatos, titulado "La sumisión",me dio tal zarpazo emocional que todavía me tiemblan las piernas. Como si alguien hubiera cogido un pasaje de mi vida y -¡el muy cerdo!- se hubiera puesto a escribir sobre él. Habla de una sumisa que aparentemente disfruta de su sumisión, ella así lo cree al menos; pero no es más que una pobre desgraciada que ha descubierto un arma que no tienen el resto de mujeres, o que el resto de mujeres no tiene estómago para usar y su sumisión no es más que un patético intento por destacar en algo. Como digo, me vi muy reflejada en cierto momento de mi vida pasada y fue como un puñetazo que hoy, a regañadientes, agradezco.

Estuve varios días dándole vueltas a esto y ayer, para mi sorpresa, me descubrí contándole mis verdades más íntimas a alguien. Abriéndome de corazón y de piernas (me temo que esto último no lo pilló xDDDD) Hoy me siento bastante avergonzada e inquieta, pero creo que podré vivir con ello.

Rafa, todo sigue igual, soy una gallina con gripe :(


Posted at 3/4/2006 2:02:05 pm by perra_mala
(1) Cosas  




Tuesday, February 07, 2006
De-vuelta

Como dije, he estado el fin de semana fuera; vuelvo relajada, muerta de frío y consciente de mi madurez. Porque aparte de andar entre olivos y ovejas, ponerme hasta las tetas de morcilla y venado –mi conato de veggy a tomar por saco- y alucinar con la cantidad de primos nuevos que descubro en cada viaje, he hecho un ejercicio de tolerancia del que nunca me hubiera creído capaz.

 

Seamos claros: soy una demócrata convencida y creo que cada cual tiene el derecho a pensar lo que quiera y a votar a quien le parezca, pero no puedo entender que alguien que ha estado pasando hambre la mitad de su vida vote a la derecha. Lo siento, nunca lo entenderé. Aún así, estos días he hecho oídos sordos a las barbaridades que, por desgracia, he tenido de que escuchar; he respirado hondo y no le he pegado a nadie. Ay, ya soy mayor…¡qué descubrimiento! Y es que yo hasta ahora pensaba que era mi deber "abrir los ojos" a la gente y comunicarles mi punto de vista, mi verdad, pero… ¿de qué me serviría contarle a alguien, que alardea de haberle dicho a un inmigrante que se vaya a su país si le molesta el humo del tabaco, mi teoría sobre los problemas de la inmigración? De nada, absolutamente de nada. Sería como explicarle a un ciego de nacimiento cómo es el color rojo. Pues, querid@s, hasta hace unos días, yo me hubiera tirado de los pelos de impotencia… hoy me siento madura y tolerante.

 

Otro de mis descubrimientos ha sido la constatación de que el hecho de tener dinero no tiene por qué ir acompañado de criterio, clase y mucho menos de buen gusto y buenos modales. Y diréis: "Tía, con 30 tacos, ¿te enteras ahora de eso?". Pues… es algo que siempre había sospechado, pero hasta este fin de semana no había tenido tantos ejemplos explicativos reales. Por favor, que alguien diga al mundo que los volantes, las flores de plástico y los dorados deslumbrantes NUNCA han estado de moda en decoración de interiores y que la posesión de muñecas con vestido de ganchillo para el papel higiénico debería estar penada con la cárcel. Y que si alguien, en su casa, se sirve una copa de vino y un piscolabis en presencia de sus invitados, debe ofrecerles ese vino y ese piscolabis, aunque crea que no van a tener hambre ni sed. ¿Buena educación o sentido común?

 

Por último, mi descubrimiento final es que, definitivamente, soy adicta al psicoanálisis y a mis estudios sociológicos y que, aunque me dejé el cerebro en casa para viajar –y no sabéis cuánto se agradece de vez en cuando un encefalograma plano temporal-, cuando vuelvo a casa, aquí está mi neurona esperando, sedienta de elucubraciones y teorías personales.

 

Un souvenir:

 

 

 


Posted at 2/7/2006 9:26:32 am by perra_mala
(1) Cosas  




Wednesday, February 01, 2006
Tontísima

 

He conocido a alguien. Mierda. Me tiene impresionada, que es lo más peligroso y no es por el tamaño de su pene, como la última vez (:-PP); es más, ni siquiera le he visto desnudo.Ainsss

 

Me hace reír. Me hace pensar. En la distancia corta, me hace sentir increíblemente ingeniosa y, cuando no está, me siento pava y torpe, como si tuviera 15 años; ¡hasta me ha salido un grano! Y tiene un punto guarrete de lo más interesante. El problema es que no sé interpretar sus señales, si las envía, y no sé si corro hacia él o alejándome de él. Ainsss.

 

¿Tenéis idea de lo bonito que es caminar por la orilla de la playa mientras el agua de la lluvia y el agua del mar se confunden en tu cara? Ainsss.

 

Me voy este fin de semana a Toledo, a ver si con el frío se me quita la tontería. Ainsss.


Posted at 2/1/2006 2:32:54 pm by perra_mala
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